¿Necesitas protegerte energéticamente?

Protección energética

¿Necesitas protegerte energéticamente?

Creo que todos hemos ido a un lugar, interactuado con una persona o llegado en medio de una situación en la que sentimos como si una ola densa y pesada nos cubriera.
 
Hay quienes lo sienten como un deseo de salir corriendo de ese lugar, una especie de rechazo instantáneo; otros comienzan a sentirse tristes o desanimados.
 
Esto puede interpretarse de distintas formas, pero está relacionado con la vibración energética de las personas o la situación, que no siempre está en un punto elevado.
 
Estar en contacto con estas energías puede preocuparte, e incluso hacerte sentir que es necesario hacerte con alguna forma de protección porque temes que esas energías externas te afecten en algún nivel.
 
Si te has preguntado si te hace falta protegerte energéticamente o qué puedes hacer para cuidarte, sigue leyendo porque te explico todo lo relacionado a la protección energética.

 

¿Qué es la protección energética?

 
Los seres humanos y todo lo que nos rodea estamos hechos de energía. Tenemos un campo vibracional, que responde y reacciona a la forma en como nos sentimos a nivel físico, emocional y espiritual.
 
Estas energías de baja vibración comienzan a emitirse cuando no estamos en armonía, en equilibrio y bienestar. Una enfermedad, una discusión, un problema, la preocupación, la ansiedad, miedo, tristeza y otras emociones o situaciones que no sabemos gestionar adecuadamente pueden afectarnos y bajar la energía.
 
Todos hemos pasado por esto, todos hemos emitido energía de bajas vibraciones, sin quererlo.
 
Como es natural, nos vemos obligados a interactuar con personas, espacios y situaciones de los que no tenemos ningún control y esto nos expone a las energías de los demás, pero también expone a los demás a nuestras energías.
 
El problema se da cuando estas vibraciones son opuestas a las nuestras y comienzan a afectarnos.
 
También es posible que sean demasiadas energías distintas y esta variedad tan desorganizada nos altere. Cuando esto ocurre es normal sentirse triste, decaído, molesto, ansioso e incluso experimentar algún malestar físico como mareos leves o fatiga.
 
En estos casos es posible buscar algún tipo de protección energética. Mucho se ha escrito sobre este aspecto, pues desde la antigüedad se conocen los amuletos, aceites sagrados, minerales, entre otros recursos.
 
Las protecciones energéticas son herramientas que trascienden las épocas, culturas y creencias.
 
Desde las estampitas de los santos y los escapularios, pasando por cuarzos, oraciones, reliquias, estrellas y otros símbolos; los seres humanos nos hemos preocupado por salvaguardar nuestra integridad de los otros, de conseguir algo que sea un escudo que nos separe de lo que está allá afuera y nos afecta.
 
Desde esta perspectiva, se puede decir que la protección energética es un escudo simbólico y energético, capaz de aislarnos dentro de nuestra propio campo vibracional, evitando que lo de afuera entre y nos afecte.
 
De una forma gráfica, podríamos decir que si nosotros somos un edificio, la protección energética es una muralla que nos rodea y evita la entrada de lo que no deseamos. Hay infinidad de rituales, amuletos y oraciones que se hacen para crear esta barrera energética; todo esto es válido, pero la protección energética más efectiva no es una muralla protectora.

 

 

¿Hay que protegerse siempre?

 
En grandes ciudades es normal mantener siempre las puertas cerradas y echar el cerrojo.
 
En regiones rurales las puertas son para protegerte de los elementos y es común descubrir que mucha gente no las cierra por completo. Esto ocurre porque las necesidades de protección dependen del ambiente en el que te desenvuelves.
 
Si no hay ladrones, pues hasta olvidas echar el cerrojo en algún momento.
 
Lo mismo ocurre con la protección energética. Si vives en un ambiente tóxico, en situaciones o con personas que vibran de una forma más baja, te sentirás en la necesidad de usar algún tipo de protección.
 
La pregunta es si vivir de este modo contribuye a tu bienestar o si es momento de hacer un cambio. En vez de invertir tiempo y dinero en instalar rejas y sistemas de seguridad para alejar los ladrones, es mucho más eficiente mudarte a un lugar menos inseguro.
 
A veces normalizamos estas situaciones y ponemos toda la responsabilidad en el otro.
 
Queremos que el otro deje de molestarnos, de arrojar sus malas vibraciones y de afectarnos; pero evitamos analizar qué tanta responsabilidad tenemos nosotros en este intercambio.
 
No quiero decir que sea tu culpa que la otra persona tenga una mala vibración o que tengas que subir al tren en la hora punta y debas soportar a tanta gente con problemas, mala cara y energías bajas; sino que esto que ocurre en el día a día es un intercambio y tú estás aceptando todas estas vibraciones.
 
Si un desconocido se acerca y pretende regalarte una bolsa de basura, es seguro que le dices “no la quiero, gracias” y sigues tu camino. Entonces ¿por qué aceptas de buena gana la basura energética que te dan los desconocidos en la calle?.

 

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¿Cómo puedo protegerme energéticamente?

 
Puedes usar algún amuleto. Un anillo o un colgante, un cuarzo, una bolsita con minerales, un ritual o meditación, siempre que su propósito sea explícito puede funcionar.
 
Encuentra alguno que vibre contigo, que resuene con tu energía y creencias. Pero no te limites a esto, pues confiar tu bienestar a un objeto no siempre es eficiente ni efectivo. Los amuletos se rompen, se pierden y pueden sustituirse, pero no estarás solucionando la verdadera causa del problema: TÚ.
 
La mejor forma de protección energética radica en fortalecer tu propio campo energético.
 
Las murallas y las rejas son innecesarias cuando la edificación está construida con solidez.
 
De aquí la importancia de encontrar y resolver esas situaciones que están afectando tu vibración, debilitandola y convirtiéndote en una esponja energética.
 
Y es que si estás triste, deprimido o molesto no tienes la fuerza suficiente para rechazar los ataques energéticos del exterior. Cuando vibras bien alto no hay forma que las energías más bajas te afecten, estás por encima de todo esto.
 
Es normal estar tan sensible a lo que te rodea si estás pasando por un mal momento. Hay situaciones difíciles y complicadas que no puedes gestionar por ti mismo, entonces tus vibraciones bajan y eres un blanco fácil.
 
En esos momentos es imprescindible buscar ayuda profesional para adquirir esas herramientas que te permitirán lidiar con estos problemas de una forma positiva.
 
A medida que comiences a trabajar en ti mismo, a aprender a manejar tu vida desde otras perspectivas, lograrás fortalecer tus energías y podrás pasar por entre el marasmo cotidiano con alegría, sin afectar tu vibración y paz interior.

 

APRENDE A PROTEGER TU CAMPO ENERGÉTICO
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